Licor de Tequila Wahay, poción herbal mexicana que fascina
Conoce Wahay, el licor de tequila elaborado con 33 hierbas, especias y frutas mexicanas. Perfecto para servirse frío, en cócteles o como aperitivo y digestivo
POR RODRIGO LLANES
El arte de la destilación llegó con los árabes a Europa desde el siglo VIII. En las ciudades de Al Andalus, hoy España, había boticas con alhambiques de cobre en donde se producía al-kukhül, que en árabe siginifica “el espiritu o lo sutil” y que conocemos en castellano como alcohol.
Un líquido destilado mediante un proceso complejo de evaporación por serpentines de una caldera llamada alquitara (alambique en castellano), de la que emanaban elíxires curativos y embriagantes. Elaboraban alcohol de mosto de uvas y también del jugo de la caña de azúcar que mezclaban con hierbas aromáticas como el anís.
Surgieron así remedios curativos para aliviar las afecciones del cuerpo y el alma utilizando el alcohol destilado.
La elaboración de estos aguardientes curativos se extendió a los monasterios de toda Europa; especialmente en las zonas frías como los Alpes, en donde se enriquecieron con hierbas y frutas como la artemisa, los arándanos y también con miel.
En el sur de Italia se utilizaban las cortesas de frutos cítricos como los limones, las cidras y las naranjas.
En México los destilados se elaboran de agave cocido y fermentado y los conocemos como tequilas y mezcales.
Algunos se añejan en barricas de madera para seguir la tradición de los destilados europeos reposados como el whiskey o el brandy.
Y aunque reza el dicho que “para todo mal, mezcal” cierto es que no habíamos desarrollado un destilado que tuviera muchas de las hierbas aromáticas y medicinales que crecen en nuestra bendita tierra.
UN TEQUILA QUE RECUERDA LAS PÓCIMAS DEL SIGLO XIII
Después de investigar, ensayar y probar por 33 años, Licores cuerda lasVeracruz logró una poción con 33 botánicas entre hierbas, frutas, especias y el destilado con denominación Tequila.
Esta culminación coincide con el Aniversario 33 de la marca, pero se trata de una empresa familiar con muchos más años de tradición familiar y cinco generaciones frente al negocio.
El licor es extra seco, diferente a los dulzones de muchos aguardientes europeos. Se distinguen las notas típicas del Tequila pero con una graduación suave de 33 grados. En la boca se aprecian los sabores de los aromas que distinguimos con el olfato, desde el tecojote, la hierba santa, destellos de cardamomo y toques de hierbabuena y una jamaica que aporta una discreta acidez.
Este licor de Tequila tiene vínculos mágicos con las pócimas de hace 8 siglos. En el siglo XIII surgió un movimiento espiritual dentro del cristianismo europeo que procuraba una relación cordial con la naturaleza que le permitiera llevar una vida placentera y equilibrada.
Los remedios curativos de alcohol formaron parte de este naturalismo, pues eran elaborados utilizando los dones de la naturaleza con el fin de restablecer la armonía del cuerpo humano con el plan divino.
Uno de los médicos sobresalientes de la Francia de la época, Arnaud de Villeneuve, dedicó grandes esfuerzos a destilar remedios curativos y a escribir tratados acerca de ello.
Fue rector de la Universidad de Montpellier y el responsable de llamar “agua de vida” a estos destilados que alcanzaron niveles importantes de aceptación y efectividad en el tratamiento de enfermedades.
¡La magia es que la familia creadora del licor de Tequila Wahay es Villanueva! Igual que el viejo alquimista francés. Pero esta pócima no pretende curar los males del cuerpo, sino brindar la experiencia de una bebida deliciosa y estimulante que se puede servir frío como aperitivo, mezclar con jugos y sodas o incluso acompañar comidas muy mexicanas como los aguachiles de mariscos y el ceviche con pescado, verduras y fruta.
Desde luego para postres de chocolate con cacao mexicano de calidad y entonces se transforma en digestivo y acompañante de la sobremesa a la mexicana.
Desde los orígenes de la destilación el alcohol incita a la sublimación. Surgió un mundo de evocaciones poéticas en torno a las bebidas y son poemas que podemos beber a sorbos o a besos de una copa.
Y lo que ofrece Wahay es una conexión con una historia fantástica, la botánica sensorial y curativa mexicana y la potencia de un licor de Tequila muy bien elaborado y dispuesto a llevarnos a los rincones de nuestro inconsciente para descubrir cosas misteriosas. ¡Salud!
Instagram @wahaypocionherbal



